23.5.13

Política Nacional

HACE 10 AÑOS KIRCHNER LLEGABA AL GOBIERNO
El domingo 25 de mayo de 2003 asumió la presidencia de la Nación el peronista Néstor Kirchner. Tras ser intendente de Río Gallegos y gobernador de la provincia de Santa Cruz, fue el primer político nacido en la Patagonia en llegar a la primera magistratura. Las características y desafíos del nuevo gobierno, en Perón es una razón, nota de Alfredo Leuco en la revista Noticias, nº1379 del 31 de mayo de 2003.



Del capitalismo nacional, popular, racional y progresista que propone el presidente Kirchner, lo más original como terminología política es la palabra 'racional'. En otros épocas, cuando la Argentina todavía no se había derrumbado, esa palabra hubiera sonado redundante e innecesaria. Sin embargo hoy -a la hora de reparar todo lo que Menem, Cavallo y De la Rúa rompieron- fue necesario aclarar que se haría un gobierno 'racional', como si eso fuera un valor agregado y no algo que debería venir de fábrica.


Kirchner entendió que en un país engañado y absolutamente desesperanzado la palabra se devaluó mucho más que el peso y por eso no se puede dar nada por sobreentendido. Todo el mundo quiere ver para creer. Es el requisito mínimo para que un ciudadano medio le preste aunque sea un rato de atención a un político medio. No hay otro camino para reconciliar la relación entre gobernantes y gobernados, que estalló en mil pedazos.
El nuevo rumbo que surgió de las urnas impone hablar claro, prometer poco y hacer mucho. Por eso la consigna de un 'país serio', que en otro momento hubiera sido una liviandad perogrullesca, ahora expresó tanto las demandas. Es cierto que nunca nadie propuso un país en joda e irracional. Pero eso ofrecieron una vez que llegaron al poder. Por eso para empezar a hablar hay que ir a lo elemental: serio y racional. La implosión de la autoestima argentina fue tan feroz que esa sola actitud convirtió a Kirchner en un tipo que despierta esperanzas. Su ventaja en este aspecto no es su formación progresista de la Juventud Peronista setentista. Es su manejo del peronismo básico: mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.

Y la inmensa mayoría de la población reclama eso: peronismo básico, justicia social, soberanía, primero la patria y después el movimiento y otras muestras de sentido común, que es la racionalidad del barrio. Incluso los antiperonistas reclaman eso sin saberlo. Me cansé de escuchar a gente que decía: 'Voy a votar a un peronista por primera vez en mi vida', con tono de voy a cometer un delito.
Venimos de la locura (casi de la anarquía y la guerra civil) y por lo tanto no debería sorprendernos semejante demanda de sensatez. Mucha gente se replegó hacia la coherencia, hacia la razón. Y Kirchner expresa eso. Esa es la única fuerza que tiene y es la fuerza que tiene que conducir. Por suerte Kirchner parece sensato, racional y si tiene sentido común, no debe fingirlo. Esa es la mejor forma de recomponer la autoridad.
Los asustados de la derecha especulativa deberían saber que Kirchner no hizo el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel: con una fuerte inversión estatal, hizo un hospital de alta complejidad que es un ejemplo.
Los ilusionados de la izquierda sectaria deberían saber que el aeropuerto de El Calafate, para convertir al Glaciar Perito Moreno en un gigantesco puerto de turistas de todo el mundo, se hizo con una fuerte inversión privada.
Los instrumentos o los gatos {para citar a Mao) no son de derecha o de izquierda. Deben cazar ratones. Deben resolver problemas.
Eso quiere decir Kirchner cuando dice que va a combatir la pobreza económica y la pobreza cívica. Las urgencias tienen que ver con mejorar la calidad de vida de los que más necesitan y la calidad de las instituciones democráticas que más deterioradas están. Todo dentro de la ley. Otra vez peronismo básico.
Kirchner hizo y hará obra pública al amparo de Keynes pero también privatizó el Banco de Santa Cruz. Por eso las neuronas del Presidente están infinitamente más cerca de Lula o Ricardo Lagos, aunque su corazón y su nostalgia se aceleren por Fidel. Tiene convicciones pero aborrece los dogmas. Kirchner será reparador de injusticias y renovador de dirigencias o no será nada. Y deberá cumplir su palabra sin nombrar a Perón en vano. De hecho, no lo mencionó ni una sola vez en su discurso en el Congreso. Y eso no es ser pragmático como el candidato prófugo. Pragmatismo suena a traición, a hacer lo que nos ordenen porque es útil aunque no sea justo. Racional -en cambio- es resolver lo más justo eligiendo lo que nos resulte más útil.
Es útil y sensato decir para alegría de los liberales adoradores del equilibrio fiscal que no hay que gastar más de lo que entra. Y es útil y sensato decir para alegría de los progresistas adoradores de la corrección política que la seguridad jurídica será para todos y no sólo para los poderosos.

La rebeldía sana (como dijo Duhalde) está en no comprar el discurso único de que nada puede hacerse y de que todo está dicho. Esa mentira y esa traición convirtieron a la política en una mala palabra. Por eso Kirchner está en el camino correcto. Porque sirve a la gente pero no se sirve de ella.”

Juramento del presidente Kirchner

Imágenes de la asunción del nuevo mandatario

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