11.11.09

Política internacional

A 20 AÑOS DE LA MUERTE DE DOLORES IBARRURI
El domingo 12 de noviembre de 1989 falleció en Madrid Dolores Ibarruri Gómez, La Pasionaria. De origen obrero, participó desde niña en la lucha de los mineros vascos e ingresó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1917. Comenzó a utilizar su seudónimo en 1919 al firmar una nota en el periódico El minero vizcaíno. En 1920 intervino en la fundación del Partido Comunista de España (PCE) e integró el Secretariado de la Internacional Comunista junto a Georgi Dimitrov, Palmiro Togliatti y Maurice Thorez, entre otros. Pero su figura está ligada a la guerra de España.



Murió "La Pasionaria", nota de Jorge Ariel Madrazo publicada en Clarín del 13 de noviembre de 1989.

"Nieta, hija, mujer y hermana de mineros, nacida en Gallarta, Vizcaya, el 9 de diciembre de 1895 -cinco años después de la primera y famosa huelga general de los trabajadores de la industria minera de aquella región-, Dolores Ibarruri estuvo signada desde el primer minuto de su vida para un destino de lucha y de inflexible militancia política: el mismo que le valdría el mote con que se la distinguió en todo el planeta: La Pasionaria.
Alta, siempre vestida de negro, el pelo partido al medio y el rodete aplastado en la nuca, la presidenta vitalicia del Partido Comunista Español fue el único mito de carne y hueso que le quedó a la península con forma de cabeza de toro tras la sangría de la Guerra Civil de 1936-39, que culminaría con la toma del poder por el generalísimo Francisco Franco.
Esta hija, la octava de un grupo de 11 descendientes, de Antonio, 'El Artillero' (así llamado por su oficio en las minas), se crió en medio del fragor de los combates de los obreros vascos en 1903: cuando solo tenía ocho años participó ya activamente en el tercer paro masivo de los mineros vizcaínos. Más tarde aspiró a ser maestra, pero no tuvo tiempo ni dinero para ello. Sólo pudo ganarse la vida con tareas menos prestigiosas. Fue, sucesivamente, sirvienta de un rico comerciante de su pueblo, vendedora de pescados, costurera, camarera en bares de poca categoría.
El mito recién cobraría cuerpo en 1934. En aquel año, mientras los mineros de Asturias proclamaban en esa provincia un 'Estado revolucionario', luego cruentamente reprimido, la voz y la figura de La Pasionaria llegaron a todos los rincones de España. La insurrección asturiana dejó un tendal de más de cuatro mil mineros muertos.
(...)
De todos modos, las aristas más míticas de Dolores -también, las más cuestionables, a juicio de diversos sectores dentro y fuera de su partido- se gestaron durante la Guerra Civil española desatada tras la insurrección del destacamento militar que encabezaba Franco en Marruecos, que habría de triunfar pro el apoyo de Alemania e Italia, y con posterioridad durante el largo ostracismo de La Pasionaria en la Unión Soviética, desde fines de 1939 hasta 1977.
El mismo 18 de julio del 36 en que comenzó la guerra, Ibarruri habló por radio a su pueblo pronunciando uno de sus más célebres discursos, cerrado por la exhortación '¡No pasarán!', la que se erigió desde entonces en consigna irremplazable de los combatientes republicanos. Durante la contienda visitó en forma constante los diversos frentes de batalla, creó batallones femeninos y arengó a los milicianos con vibrantes alocuciones radiales, además de buscar ayuda en el exterior y de crear brigadas populares de defensa.
Poco antes de la derrota republicana en 1939, huyó a Francia, y a fines de ese año a Moscú; allí se reunió con sus dos hijos varones, uno de los cuales, Rubén, murió en 1942 en el frente de Stalingrado; al fin, sólo la sobrevivió su hija Amaya. Eran los frutos de su matrimonio con Julián Ruiz, uno de los fundadores del sindicalismo minero y del Partido Comunista vasco. En 1915, cuando se casaron, la veinteañera Dolores era una mujer de enorme inteligencia, pero semianalfabeta; pronto superaría en arrojo y combatividad política a su marido -muerto en 1977-, el primero que le hizo conocer los textos de Marx y Engels tras auxiliarla en su instrucción general.
(...)
Su extremado heroísmo en los años aciagos de la guerra que tajeó a España en dos, su indeclinable lucha antifascista sintetizada en su formidable desafío: 'Mejor morir de pie que vivir de rodillas', no impidieron las críticas. Los anarquistas, se sabe, la estigmatizaron como agente de Moscú; para muchos demócratas moderados fue responsable de no haber aceptado el dato de que Franco triunfaría, pese a todo.
El acre sabor de la polémica siguió escoltándola a lo largo de su dilatada estadía en la URSS: su incondicionalidad hacia un régimen soviético aun bajo el sello del stalinismo y sus herederos -pese a su sonada discrepancia cuando la ocupación de Checoslovaquia, en 1968, por las tropas del Pacto de Varsovia- la convirtió en una guardiana celosa de la orientación del Kremlin respecto de la línea ideológica del comunismo español. Después del 13 de mayo de 1977, cuando su apoteótico retorno a la patria y su consagración como diputada el 15 de junio de ese año, cobró estado público su sorda disidencia con Santiago Carrillo, por entonces secretario general de aquel partido aireado por los vientos del eurocomunismo y refrescado por la flamante prosperidad de una España regida por un rey democrático.
(...)
La mujer-mito que acaba de morir había sufrido en la pasada década varias crisis cardíacas, incluida una operación de implantación de un marcapasos: su corazón había vivido con excesiva intensidad todas las alternativas de una época que habría desanimado, mucho antes, a cualquier otra persona".

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9.11.09

Periodismo

HACE DIEZ AÑOS MORÍA JACOBO TIMERMAN
El jueves 11 de noviembre de 1999 falleció el periodista Jacobo Timerman. Había nacido en Ucrania en 1923 y llegó a la Argentina cuando tenía cinco años. Se inició en la revista Correo Electrónico y trabajó en los diarios Noticias Gráficas, El Mundo y La Nación, entre otros medios. En 1959 debutó en televisión con Qué pasó en siete días, programa que recibió el primer Martín Fierro otorgado a periodistas. En 1962 fundó la revista Primera Plana y en 1971 el diario La Opinión. Secuestrado en 1977 (ver de qué se trata) fue expulsado del país por la dictadura. Con el regreso de la democracia dirigió el diario La Razón, al que transformó en un matutino.



Lo que queda pendiente, nota de Eduardo Blaustein, en Trespuntos nº124 del 18 de noviembre de 1999.

“El asunto consistía en impostar acento yiddish, aunado con un cierto gesto de desprecio, y decir: 'Esto es una porquería. Escríbalo de vuelta'. Se supone además que la frase había que acompañarla con el ademán de hacer de la nota un bollo y arrojarla al cesto. El relato se ha repetido así una y otra vez.
La pequeña anécdota no alcanza a rozar la densidad histórica del personaje, acertadamente resumida en el titulo de tapa de Página/12 al día siguiente de su muerte: 'Un hombre, un país'. Por su parte, la necrológica de La Nación, en el marco de lo que alguien del círculo íntimo de Timerman definió como 'fastidioso respeto', citó en forma más que ambigua algo que fue más que una simple anécdota. Ocurrió en octubre de 1981, cuando Timerman recibió el premio Moors Cabot. Aquella vez unos cuantos directivos de diarios argentinos unieron sus voces en unánime repudio a la entrega del galardón. 'Oportunista político, portavoz del terrorismo marxista y socio del estafador internacional David Graiver', decía la carta de Diana Massot (1). 'La noble casa de estudios a la cual usted pertenece fue sorprendida en su buena fe por los agentes de una operación internacional en la que el señor Timerman juega un papel sobresaliente', escribió Bartolomé Mitre (2) a la Universidad de Columbia.
En lugar de tirar un par de cañitas voladoras sería interesante debatir en serio aquella sociedad en la que periodistas montoneros participaban del staff de La Opinión, o desentrañar por qué, dependiendo de la publicación y la época, Timerman llegó a convenir acuerdos con diversas facciones militares. O por qué tres días antes del golpe en la tapa de La Opinión se reiteró una 'reflexión' que no era más que la versión '76 del famoso canto a la espada de Lugones en el '30. O indagar hasta dónde La Opinión intentó frenar el golpe. O saber cómo fue que durante un año intentó batirse en un sordo duelo simultáneo contra la guerrilla, los que denunciaban las violaciones a los derechos humanos desde el exterior y los responsables más fanáticos de esas mismas violaciones, hasta que fue secuestrado y bárbaramente torturado.
Cuando le quitaron la ciudadanía y lo expulsaron a Israel, el avión que lo llevaba hizo una parada en Italia, donde vivían exiliados Pablo Giussani y Julia Constenla, sus amigos de toda la vida. Pese al supuesto compromiso de no ver a nadie, Timerman pasó una noche con esos amigos. Julia Constenla guarda esta imagen de aquel encuentro. 'Recordaba a un muchacho de 20 años sin un mango, a un empresario próspero y a menudo irritante, a un periodista brillante. Lo que vi entonces fue simplemente a un hombre que había sufrido mucho. Hay un Timerman antes y otro después del secuestro'.
Con la llegada de la democracia Timerman retornó a una sociedad asustadiza. Hubo quienes aplaudieron su prestigio ganado como denunciante de la dictadura y otros no creyeron que fuera oportuno enrostrarle sus errores. Ese pudor acaso se fundamente en el hecho de que se cuentan por legiones los argentinos que cometieron errores que fueron de fieros a horribles, dentro de una historia azotada por todo tipo de vendavales.
Lo que es particularmente triste en la muerte de Timerman es que todavía cueste tanto sincerar los aspectos más desgarradores de esa historia y que cada cual deba procesarla en la misma soledad en que Timerman pasó sus últimos años. Julia Constenla dice que la soledad de Timerman no fue sólo consecuencia de la muerte de su mujer, Risha, sino que remitía todavía a la experiencia de su secuestro. Tal como él mismo dijo en la última entrevista, concedida a Cristina Mucci: 'Todo lo que tenía que ser, ya fue'. Murió y las despedidas no alcanzan a compensar esa sensación de vacío. Es como si se lo siguiera despidiendo con las mismas curiosas palabras que el diario usó para referirse a su secuestro, el 16 de abril de 1977: 'El trato dispensado al director de La Opinión fue sumamente correcto y el oficial sugirió al señor Timerman que llevase consigo los medicamentos que necesitase, así como cigarrillos y algún abrigo'”.

(1) Directora del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca
(2) Director del diario La Nación


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6.11.09

Fútbol

A 15 AÑOS DEL INDEPENDIENTE CAMPEÓN DE LA SUPERCOPA
El 9 de noviembre de 1994 Independiente venció como local a Boca por 1 a 0 con el gol de Sebastián Rambert y se adjudicó por primera vez la Supercopa. De esta forma, los de Avellaneda sumaron su décimo tercer título internacional, convirtiéndose en el club con más logros de esa categoría a nivel mundial. En el partido de ida, habían igualado 1 a 1 en la Bombonera. La cobertura de El Gráfico.



Texto extraído de El Gráfico nº 3919, del 15 de noviembre de 1994.

INDEPENDIENTE, EL FÚTBOL SÚPER
"Fue la gran final que el fútbol argentino se debía y nos debía. Una final a puro fútbol. Vibrante, emotiva, con dos equipos que iban al frente, a jugarse por la victoria con armas limpias, nobles, generosas, de fuerte atracción visual, de indudable riqueza estética, tratando cada uno de prevalecer por ser mejor que el oponente.
Hubo un ganador: Independiente. Que venció con esfuerzo, obligado a dejar todo en la cancha, exigido a fondo por un bravo adversario. Un triunfador acostumbrado a vivir estas alegrías porque está preparado para afrontar y resolver este tipo de exigencias.
Hubo un vencido: Boca. Que se fue aplaudido porque también había dejado jirones de dignidad, de orgullo, de actitud protagónica definida y de intenciones futbolísticas elevadas. Entregó todo: inteligencia y fervor, determinación y juego. No le alcanzó.
Porque el fútbol se define de distintas maneras, nunca repetidas, siempre inéditas, a veces sorpresivamente y muchas veces impensadas. Dos jugadores del nuevo campeón de la Supercopa terminaron con el trabajoso tejido de todo un conjunto: Luis Alberto Islas, imbatible en la defensa del arco de Independiente; Sebastián Pascual Rambert, en otra demostración de su explosiva personalidad de atacante al que no se le puede dar un metro de luz ni un segundo de respiro porque su contundencia es sencillamente mortal.
Uno en cada extremo del campo marcaron la luz de diferencia que separó la alegría roja de la decepción boquense. Islas, impidiendo que el arranque espectacular de Boca culminara en gol de Sergio Daniel Martínez a los 15 segundos y resolviendo luego, una a una, todas las llegadas que generó el juego más armónico, claro y penetrante del equipo de Menotti . Y cuando otro intento del uruguayo que siempre le hace goles, lo había dejado en el camino de su toque suave y bombeado, surgió detrás de Islas la figura joven y estética del cordobés Arzeno para rechazar esa pelota que ya se metía para premiar al cuadro que más cerca se encontraba de la victoria.
La super final llegaba así al minuto 51 envuelta en la ansiedad, la excitación y el suspenso. Se estaba repitiendo en Avellaneda lo que había sucedido seis días antes en la Bombonera . Boca desperdiciaba sin concretar los momentos psicológicamente favorables que le estaba ofreciendo la lucha. Cuando eso sucede, por una ley inexorable del fútbol, las ocasiones perdidas ahora se lamentan más tarde. Apareció en escena, veloz e impetuoso, incontrolable y voraz, el delantero que podía ponerle su sello a la definición. Rambert armó la pared con Usuriaga y se perdió el gol. Dejó en el camino al arquero boquense, lo atoraron y levantó el tiro final. Dos minutos más tarde, Rambert no perdonó. Entró a buscar el estupendo pase al claro que metió Gustavo López desde la derecha y, cuando salía Navarro Montoya para achicarle el ángulo de disparo, se la mandó por arriba con un toque magistral, rumbo a la red, el grito el festejo, la victoria y la consagración.
Quedan 35 minutos por delante. Para que Boca cambiara la historia, para que los Rojos afirmaran su conquista. Independiente siguió golpeando sobre la herida abierta en el alma boquense, para no dejarla cicatrizar. Fueron siete, ocho minutos en los que Rambert fue un infierno para quienes, como Fabbri o Mac Allister, habían jugado un partido impecable.
Brindisi frenó, desde el banco, ese ataque insistente de su equipo. Dispuso una movida de piezas que, en realidad, marcaba un cambio de actitud ante el juego. Sacó a Usuriaga y le dio ingreso a Cascini. Independiente pasaba del ataque al contraataque. Boca encontró el respiro que necesitaba para reponerse del impacto emocional que le había provocado el golazo de Rambert y volvió a plantear la lucha en el campo local. Menotti mandó más atacantes de refresco a la cancha: Tréllez por Carranza, Pico por Carrizo. Pero ya nada podía sorprender a un Islas metido como nunca en el juego para atajar, cortar y salir jugando. Y nada podía sacarle la victoria a un equipo equilibrado como siempre, trabajador como nunca, pero además intratable, feroz como tantas veces a la hora de definir un pleito. Un equipo, éste de MiguelBrindisi, que reune grandes jugadores en lugares clave (el arco, el ataque, como quedó expresado) y en dosis semimortales.
El final encontró a Independiente yendo a buscar el segundo gol, contraatacando con frialdad y justeza pero sin definir bien en el momento de apuntar y disparar. Gustavo López denunciaba problemas en su tobillo izquierdo. Garnero no estaba en su tarde más inspirada. Pero Rambert, Cagna y Luli Ríos mantenían su alto nivel de rendimiento. Y Boca se iba quedando, envuelto en la impotencia y en el desánimo. Había luchado mucho. Y también había chocado contra la adversidad. Dos jugadores del equipo de enfrente le había destrozado la ilusión, quedándose con toda la gloria de una tarde inolvidable.
Los dos habían jugado bien, pero Independiente tuvo un FÚTBOL SUPER.
¡Salud, viejo campeón! ¡Rey de reyes!"

EL GOL DE LA VICTORIA


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Música

A 40 AÑOS DE BALADA PARA UN LOCO
El domingo 9 de noviembre de 1969 Balada para un loco se presenta en el estadio Luna Park en un festival organizado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Compuesta por Ástor Piazzolla y Horacio Ferrer e interpretada por Amelita Baltar, la obra provoca una enorme disputa entre el público y el mundillo de la música ciudadana. Cuestionada por quienes sostenían que no era tango, compitió hasta la ronda final con otra canción. Y en un final polémico, Balada... ganó el segundo premio.



Extracto de Las dos caras del Festival, nota de la revista Panorama, nº 134 del 18 de noviembre de 1969.

"En la noche del domingo 9, al iniciarse en el Luna Park el Festival de Buenos Aires de la Danza y la Canción, el polemizado y acaso declinante Ástor Piazzolla -asociado esta vez al poeta Hugo Ferrer (*) y a la cancionista Amelita Baltar- fue la piedra de toque del desorbitado desprejuicio con el que público, mayoritariamente juvenil, reaccionaría en limitadas adhesiones y abiertas disconformidades. En la 'primera rueda' Balada para un loco acogió euforias y silbidos. Veinticuatro horas después, el locutor Hugo Guerrero Marthineitz tomó el toro por las astas: invitó a los espectadores a una rechifla infernal. 'Eso se llama relajarse', acotó luego. Y la mayoría se sintió ciertamente más cómoda.
Con ese ruidoso festival la Secretaría de Cultura de la Municipalidad consiguió una adhesión multitudinaria para las semana de Buenos Aires, que se celebra en noviembre de cada año. La idea del secretario de Cultura, Dr. Alberto Obligado, había sido lanzada en abril, frente al escepticismo burocrático de amodorrados funcionarios.
(...)
La previsión estatutaria de ceder en el cierre los veredictos del jurado técnico de la canción a un seleccionado jurado del público (25 espectadores, por sorteo) hizo tal vez decisivo el triunfo del tango Hasta el último tren (de Ahumada y Camiloni, intérprete Jorge Sobral), de ponderable factura semitradicional, sobre Balada para un loco, ilesa de impugnaciones formales pero sin la aceptación de la pieza de Ahumada. Arrastró, sin embargo, las habituales pujas (en favor y en contra) que suscita Piazzolla y cerró el festival en la tensión nerviosa con que ayudó a iniciarlo".

El recuerdo de sus creadores

Amelita Baltar
"Aquella noche fue surrealista, de terror -cuenta-. El griterío de gente a favor y en contra casi no me dejaba oír a la orquesta. Unos me tiraban monedazos y me gritaban 'andá a lavar los platos', entre las cosas reproducibles; otros se levantaban de las butacas aullando ¡Viva! ¡Bravo! Yo ya no sabía si estaba cantando en La mayor o dónde cuernos". Nota de Jorge Göttling en Clarín del 5 de noviembre de 1994.

Horacio Ferrer
"'En un momento, mientras yo cantaba como podía 'vení, volá, sentí el loco berretín que tengo para vos...", Ástor cerró repentinamente el piano, me miró y me dijo solamente: 'Esto... es una bomba atómica'. Tenía los ojos llenos de lágrimas... Piazzolla, ese hombre tan controlado, un artista totalmente propietario de su mundo musical, se había emocionado, igual que yo, con lo que estábamos haciendo. Él siguió dando forma a la música partiendo de mi idea de la repetición de loco, loco, loco... para la segunda parte. Cuando estuvo lista, yo seguí como un perrito la línea melódica poniendo los versos' .(...) En aquel agitado noviembre de 1969, cuando el estreno de la Balada conmocionó a los porteños, Ferrer terminó recluyéndose en una casita del Tigre, a resguardo de los incesantes llamados telefónicos. Entre piropos y alientos, no faltó quien quisiera hacerle oír su escandalizado reproche: que su poesía era antipedagógica, que este loco era un mal ejemplo, que eso no era un tango...' Recuerdos que lo hacen sonreír: 'El loco de la Balada no tiene un piante psicópata. Tiene el piante del enamorado, capaz de irse de sí mismo para estar en la mujer que ama. El suyo es un piante iluminado, un piante místico'". Nota de Irene Amuchástegui en Clarín del 5 de noviembre de 1994.

Balada para un loco por Amelita Baltar y Ástor Piazzolla:


Balada para un loco por Ennio Morricone y la cantante portuguesa Dulce Pontes:


Balada para un loco por Milva y Ástor Piazzolla:



(*) Por error, el cronista redactó Hugo Ferrer, en vez de Horacio Ferrer.

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Política internacional

A 20 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN
En la noche del 9 de noviembre de 1989 el gobierno alemán oriental abrió inesperadamente los pasos fronterizos y una multitud comenzó a cruzar el muro que dividía la ciudad. Pocos días atrás se había cumplido el 40º aniversario de la República Democrática Alemana (RDA) y los reclamos de la población desbordaron al gobierno comunista que se vio obligado a abrir las fronteras. Los acontecimientos llevaron a la disolución del régimen, la reunificación de Alemania y el final de la Guerra Fría. La crónica de Página/12.



Extracto de El derrumbe del Muro de Berlín, nota de Página/12 del 10 de noviembre de 1989.

"El Muro de Berlín, símbolo de la guerra fría, todos los alambrados y la artillería dispuestos a lo largo de la extensa frontera entre las dos Alemanias, perdieron ayer su razón de ser al adoptar la República Democrática Alemana (RDA) la decisión histórica de autorizar la salida del país de todos los ciudadanos por cualquiera de los puestos limítrofes. El gesto espectacular, destinado a frenar la peor sangría demográfica del país desde la erección del Muro, fue acompañado por un verdadero aluvión de señales democratizadoras que cambian de un plumazo el paisaje político del otrora anquilosado sistema. El Ministerio del Interior dio a entender que reconocerá de inmediato a la mayor organización opositora -Nuevo Foro- catalogada de 'criminal' semanas atrás, se convocó a miles de agentes de la policía secreta (Stasi) a 'reciclarse' en el 'trabajo productivo', se citó a una conferencia extraordinaria del comunismo para el mes próximo, y dirigentes de primera línea admitieron que para ese entonces el partido deberá estar en condiciones de aceptar la celebración de elecciones libres, como se lo exigieron ayer públicamente los cuatro partidos oficialistas aliados al régimen.
El ritmo de los cambios de la RDA está arrastrando al vértigo a las clases políticas dentro y fuera del país. Los dirigentes de Nuevo Foro, cuyos nombres más célebres se declinan en femenino, ya persuadidos de que sus reclamos políticos están en vías de satisfacción inminente, abandonaron la actividad de oposición distante y en el espacio de unas horas saltaron de la calle a las pantallas de la televisión oficialista para sumar su esfuerzo a la campaña destinada a frenar la sangría del país. En una escena que el más fantasioso futurista no habría podido prever hace apenas unos días, la TV mostró ayer a la novelista más célebre de la RDA, Christa Wolf, notoria disidente, leyendo una declaración donde la crema de la intelectualidad opositora exhorta a la población a no abandonar el país, a luchar por los cambios y a disfrutar de ellos. Entre las firmas figura toda la primera línea de Nuevo Foro, entre ellos la pintora Barbel Bohley los escritores Christop Hein y Stefan Heym.
La decisión de abrir todas las fronteras del país fue tomada luego de que durante tres días consecutivos el flujo de refugiados a través de Checoslovaquia se estabilizara en la escalofriante cifra de 10.000 personas cada 24 horas, un flujo de emigración sólo comparable a los días de pánico nacional que precedieron a la erección del Muro de Berlín en 1961.
(...)
Moscú, a través del vocero de la Cancillería, Guenadi Guerassimov, se expresó por primera vez públicamente respecto de los cambios en la RDA tomando con flema las últimas noticias, pero advirtiendo que se trata de un 'importante aliado estratégico' que debería seguir siéndolo 'tal como Polonia, donde ya no gobiernan los comunistas pero que continúa en el Pacto de Varsovia'.
En Berlín seguía sesionando al cierre de esta edición el plenario del Comité Central del Partido Socialista Unificado (PSUA, comunista), y se esperaba que pudiera concluir con la adopción de una resolución en favor de la celebración inmediata de elecciones libres y secretas, pues así lo exigieron los cuatro partidos aliados al comunismo y el propio secretario general Egon Krenz admitió en su discurso que ese debía ser el tema central de la discusión. La actual ley electoral no impone el uso obligatorio del cuarto oscuro, por lo cual quien lo usa se delata a sí mismo como opositor. Habitualmente, menos del cinco por ciento se atrevía a hacerlo".

INSERTAR VIDEO DE LA CAÍDA DEL MURO



CUANDO REAGAN LE PIDIÓ A GORBACHOV QUE DERRIBE EL MURO


Dos años y medio antes de su caída, el presidente estadounidense Ronald Reagan visitó Berlín, donde reclamó al primer ministro soviético Mijail Gorachov la eliminación del muro.

Fragmento de Un muro que no caerá con palabras, nota Osvaldo Bayer en Página/12 del 13 de junio de 1987.

"Ya el lugar elegido para hablar fue una clara y evidente provocación, justo a cinco metros del muro, en la puerta de Brandenburgo, el punto neurálgico donde está en carne viva el enfrentamiento entre los dos sistemas. John Kennedy, hace 25 años, no quiso hacerlo allí, él habló desde la alcaldía de Yeneverk, bien en el corazón del sector occidental. Ronald Reagan -y los representantes del gobierno alemán que aceptaron ese lugar- sabían muy bien el significado que esa actitud tendría tanto en la Unión Soviética como en Alemania oriental. Su discurso fue, además, muy duro. Hubiera podido haber dicho lo mismo pero sin personalizarlo en Mr. Gorbachov como él lo dijo tres veces. Lo desafió personalmente a abrir la puerta de Brandenburgo y a tirar abajo el muro. Desde ese lugar dijo, además, que la Unión Soviética tiene un tremendo atraso tecnológico, que no puede atender la salud de sus habitantes y que como país no es capaz de alimentarse a sí mismo. Palabras que, dichas en el lugar en que las expresó y en momentos en que se está a un paso de la solución doble cero con respecto a los cohetes atómicos, no suenan precisamente a búsqueda de soluciones y de paz".
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