24.11.09

Política internacional

A 25 AÑOS DE LA CONSULTA POR EL BEAGLE
El 25 noviembre de 1984 se realizó una consulta popular por el diferendo del canal de Beagle. Pese a ser no vinculante, sirvió para respaldar el acuerdo firmado entre la Argentina y Chile el 19 de octubre en el Vaticano con el auspicio de Juan Pablo II. La iniciativa del gobierno radical fue aprobada por 10.492.391 votos (el 81,32%), rechazada por 2.204.688 (17,09%), y sufragó el 70,07% del electorado. Esto permitió resolver una disputa que casi provoca la invasión argentina a Chile en 1978.



Nota La participación y la estabilidad, de Oscar Raúl Cardoso, publicada en Clarín el 26 de noviembre de 1984.

“Más importante aún que por lo que debía decidir -la aprobación o rechazo del 'Tratado de Paz y Amistad' con Chile-, la votación realizada ayer adquirió significación porque sus resultados hubiesen, invariable y finalmente, servido a una de las dos alternativas que polarizan hoy el destino argentino: la consolidación del sistema de convivencia plural por el que la sociedad optó en octubre del año pasado o bien al objetivo de los sectores que buscan su caducidad.
No es ésta una descripción maniquea de la realidad. Sucede que, históricamente, las experiencias democratizadoras fallidas llevadas a cabo en la Argentina resultaron víctimas de una trampa de hierro: la democracia no adquiría estabilidad porque no tenía tradición y no podría generar tradición porque carecía de estabilidad.
Está claro que es la participación popular en los procesos de decisión el único elemento del que se puede tener la certeza que fortalece el sistema, aun cuando se da a través de procesos que -como la denominada 'consulta' elegida por el gobierno radical- pueden ser susceptibles de cuestionamientos por su forma y oportunidad. El voto 'transeúnte', que evoca el fraude es un ejemplo.
Habiendo superado el 70 por ciento de concurrencia a un comicio no obligatorio está claro que el resultado sirvió al primero de los términos de aquella alternativa. Desde este punto de vista puede afirmarse, con escaso margen de error, que el gobierno del presidente Raúl Alfonsín emergió anoche airoso del riesgo político que siempre suponen las decisiones como la que lo llevó a efectuar esta convocatoria a la población.
Menos evidente que este éxito gubernamental, pero quizá más relevante en su proyección, es que los argentinos rescataron de un debate público casi siempre confuso los elementos esenciales que lo componían -aquellos que verdaderamente tenían significación para su futuro- a la hora de imponer su decisión individual.
Ni el abrumador y dudosamente eficaz esfuerzo publicitario realizado por la administración oficial, ni los argumentos, muchas veces rayanos en la irracionalidad, con que la oposición quiso alentar el abstencionismo lograron desviar la atención colectiva de lo que era el 'corazón' del problema.
Veamos los ejemplos. El presidente Alfonsín quiso puntualizar en u momento de la discusión pública los riesgos que implicaba la abstención y el aparato de discusión oficial terminó convirtiendo esta advertencia casi en un agravio indiscriminado -empleando con liviandad el mote de 'golpista'- contra quienes sustentaban una posición opuesta a la del Gobierno en la cuestión del Beagle.
Pocos, si acaso algunos, resultaron confundidos por este ensayo de argumentación surrealista, del mismo modo que las imputaciones no menos ligeras de la oposición -'traición a la Patria', 'acuerdo que favorece a los imperialismos', etcétera- terminaron por no hallar su lugar en la conciencia colectiva.
Es cierto que el Gobierno tuvo la suerte -quizá también haya sido un producto parcial de la habilidad de Alfonsín- de que la forma de aglutinarse de la oposición diera como resultado que privaran en esa composición los elementos que simbolizan un pasado reciente de irracionalidad.
(...)
hay un manojo de lecciones que dejan, para quienes estén dispuestos a tomarse el trabajo de desentrañarlas, tanto en el proceso que culminó con la votación de ayer como en sus resultado. Sobre la base de los perfiles más globales pueden señalarse:
El modo en que quedaron en evidencia tanto las alianzas del oficialismo, como de los restantes sectores democráticos y también la ausencia de las mismas.
El dato, ciertamente preocupante, que brinda la incapacidad de la oposición para articular una política creíble y lo que esto traduce en tèrminos de ausencia de una alternancia al actual Gobierno dentro del sistema.
El proceso del 'Tratado de paz y amistad' no concluye con este pronunciamiento ni siquiera con su ratificación por parte del Poder Legislativo o con el intercambio de los documentos entre los gobiernos parte. El desafío real estará dado por la aplicación concreta de sus previsiones y, cuando se llegue a esa etapa, convendrá tener en cuenta que un 17 por ciento de los argentinos lo rechazaron.
Con todo, la decisión colectiva confirmó la tendencia general hacia la racionalidad que dejó en evidencia cuando, en octubre pasado se desembarazó del régimen militar que agobió al país y a su destino durante ocho años.
Es ese y no otro el resultado más importante de esta 'consulta'. El hecho de que la sociedad estuviera dispuesta a respaldar con un hecho concreto el sistema que hace poco más de un año contribuyó a elegir permite alentar con fundamento con la esperanza de que podrá convertir al 'tratado' -hasta ahora un conjunto de papeles con declaraciones de intención- en una herramienta útil para la construcción del futuro.”


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